Gestión de Biorresiduos

Gestión de Biorresiduos

IMPLANTACIÓN DE LA RECOGIDA SEPARADA DE BIORRESIDUOS

El proyecto técnico tiene como finalidad la implantación en el municipio de Tomares de un sistema completo de recogida separada de biorresiduos (fracción orgánica), destinado a su tratamiento en instalaciones biológicas específicas. Se trata de una actuación alineada con la normativa europea y española de residuos y financiable en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) con fondos Next Generation EU, cuyo objetivo general es avanzar hacia un modelo de economía circular, reducir el impacto ambiental de los residuos urbanos y mejorar la eficiencia en el uso de los recursos.

El proyecto parte de un análisis del escenario actual del municipio. En Tomares, hasta el momento de redacción del documento, no existía recogida separada de materia orgánica, realizándose únicamente recogida de fracción resto junto con las fracciones selectivas habituales (envases, papel-cartón y vidrio). Esta situación implica que una parte relevante de los residuos potencialmente valorizables termina en vertedero, con la consiguiente pérdida de recursos y generación de emisiones asociadas a la descomposición de la materia orgánica. El municipio cuenta con una población aproximada de 25.455 habitantes, distribuida en un núcleo urbano prácticamente continuo, lo que facilita la implantación homogénea del sistema en todo el término municipal.

El planteamiento técnico propone la implantación del denominado “quinto contenedor” (contenedor marrón para biorresiduos), manteniendo el modelo de áreas de aportación con varias fracciones ya existente. El objetivo es facilitar el acceso ciudadano mediante distancias máximas reducidas y garantizar altos niveles de participación. Para dimensionar el sistema se utilizan dos criterios principales: generación estimada de residuos orgánicos por habitante y distancia máxima al contenedor. Aunque el cálculo por generación indicaba la necesidad de unos 33 contenedores, el criterio de cobertura territorial eleva la cifra a 72 unidades para asegurar que ningún ciudadano tenga que desplazarse más de unos 120-150 metros.

Los contenedores seleccionados son de carga lateral, con capacidad aproximada de 2.000 litros, diseñados para facilitar su uso (pedal, boca limitada, posibilidad de identificación de usuario) y para integrarse en el sistema de contenerización existente. Además, el proyecto incorpora medidas para reducir la presencia de impropios, como el uso de aplicaciones digitales de gestión y control ciudadano, que permiten registrar aportaciones, incidencias y niveles de participación, fomentando la corresponsabilidad ambiental.

Desde el punto de vista logístico, el dimensionamiento del servicio indica que un solo vehículo recolector específico sería suficiente para la recogida de esta fracción, considerando el número total de contenedores, la frecuencia de recogida estimada (tres veces por semana) y la capacidad operativa de las rutas. Este planteamiento optimiza costes y facilita la integración del nuevo servicio en la estructura municipal existente.

En cuanto al balance de masas, el documento estima que la fracción orgánica representa aproximadamente un 10 % del total de residuos municipales. Esto se traduce en una generación aproximada de 0,10 kg de biorresiduos por habitante y día. El modelo prevé una implantación progresiva del sistema, estimando que el primer año participará aproximadamente el 25 % de la población, aumentando progresivamente hasta alcanzar el 90 % alrededor de 2033. Paralelamente, se calcula que aproximadamente un 24 % del material orgánico tratado podrá transformarse en compost, generando un recurso útil para agricultura y jardinería.

El proyecto incorpora también un sistema completo de indicadores de seguimiento, centrado en parámetros como reducción de la fracción resto, incremento de toneladas de materia orgánica separada, calidad del material recogido (reducción de impropios), número de puntos de recogida, frecuencia del servicio y nivel de participación ciudadana. Estos indicadores permitirán evaluar el grado de éxito de la implantación y realizar ajustes operativos si fuese necesario.

Un elemento clave del proyecto es la campaña de comunicación y sensibilización ambiental. Se prevé una estrategia multicanal que incluye acciones presenciales, puntos informativos itinerantes, web específica de campaña, redes sociales municipales y materiales divulgativos. El objetivo es explicar qué son los biorresiduos, cómo separarlos correctamente y cuáles son los beneficios ambientales y sociales del sistema. Esta dimensión educativa se considera esencial para garantizar la participación ciudadana y la calidad del residuo recogido.

En conjunto, el proyecto representa una transformación estructural del modelo municipal de gestión de residuos, orientándolo hacia la economía circular, la reducción de emisiones y la valorización de recursos. Además, contribuye al cumplimiento de la normativa europea y nacional, mejora la sostenibilidad ambiental local y genera oportunidades de empleo y desarrollo tecnológico asociado a la gestión inteligente de residuos.

 

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